El miedo y el cuerpo.

El miedo y el cuerpo.

Imagina la siguiente situación.

Cuando un niño se cae y se hace una herida en la rodilla, siente mucho dolor y llora, tiene la emoción ahí con él. Entonces va donde la mamá y esta le dice “Ah, esto no es nada… tranquilo, no llores”, ella lo ha dicho con la mejor intención del mundo, la mamá quiere que su hijo sea feliz, todo y cuánto le sea posible, así es que aparta el dolor diciéndole que no es algo importante.

De adultos, entonces contenemos las emociones, le decimos a nuestro niño interno que esto no es algo importante. La educación que recibimos tiende a esto, a desconectar nuestro cuerpo de nuestra experiencia, desconectando también nuestra brújula interna, esa sensación intuitiva de lo que queremos y lo que no, eso que nos puede ayudar a comprender la experiencia completa de lo que queremos vivir. Los niños lo tienen muy claro, saben lo que quieren porque están conectados con su intuición, son uno con su sensación.

Es entonces que tengo estas dos informaciones cruzadas lidiando en mi cabeza:

1. ¡Me duele, es horrible!

2. No importa, no es nada.

Con esto hemos perdido el don natural de decidir y experenciar.

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Piensa entonces en esto un momento. ¿Cuántas veces te ha detenido el miedo por situaciones que te enseñaron cuando niño que eran malas o poco importantes? ¿Cuán conectado estás a las sensaciones de tu cuerpo?

De eso se trata, tu cuerpo tiene cosas que decir, a veces las dice con malestares físicos, otras veces las dice en silencio.

Reconciliate con tu brújula interna, observa como tu niño interno puede ayudar al adulto interno a disfrutar más quién eres hoy en día.